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Equidad Regulatoria: hacia una industria más justa para todos los participantes

Actualizado: 29 jun

Cuando se analiza el futuro de la industria del cannabis medicinal en Puerto Rico, es indispensable reconocer una realidad económica fundamental: la inmensa mayoría de las empresas del país son pequeñas y medianas empresas (PYMES). Son ellas las que generan empleos en las comunidades, impulsan la actividad económica local y mantienen vivo el empresarismo puertorriqueño.


La industria del cannabis medicinal no debe ser la excepción.


Durante los últimos años, Puerto Rico ha construido uno de los marcos regulatorios más rigurosos de la región. Los empresarios han invertido millones de dólares en infraestructura, tecnología, cumplimiento y capacitación para operar dentro de la ley. Sin embargo, a medida que la industria madura, surgen retos que afectan de forma desproporcionada a los operadores pequeños y medianos.


Mientras algunas empresas cuentan con integración vertical —cultivo, manufactura y cadenas de dispensarios bajo un mismo grupo corporativo— otros empresarios operan un solo dispensario y dependen de terceros suplidores para adquirir inventario. Esa diferencia estructural crea retos competitivos que merecen atención.


Un sistema regulatorio que reconozca las diferencias


No todas las empresas tienen la misma capacidad económica ni operan bajo las mismas condiciones. Por ello, las políticas públicas deberían considerar mecanismos que reconozcan la realidad de los pequeños operadores.


Una posibilidad sería establecer una estructura escalonada de aranceles y derechos regulatorios. Un dispensario independiente con una sola ubicación no debería cargar necesariamente con los mismos costos regulatorios que una corporación con múltiples dispensarios, cultivos y operaciones de manufactura.


Este modelo existe en numerosas industrias y jurisdicciones donde los cargos regulatorios toman en consideración el tamaño de la empresa, su volumen de ventas o su nivel de operaciones.



La equidad no significa que todos paguen exactamente lo mismo; significa que las obligaciones sean proporcionales a la capacidad económica de cada participante.


La importancia de tener representación real


Otro aspecto fundamental es la participación de las PYMES en la formulación de política pública.


Las decisiones regulatorias suelen tomarse con la intención de fortalecer la industria y proteger a los pacientes. Sin embargo, quienes viven la operación diaria enfrentan desafíos que muchas veces no son visibles desde una perspectiva puramente administrativa.


Por ello, sería conveniente que la Junta Reglamentadora de Cannabis Medicinal establezca un comité consultivo permanente compuesto por representantes de:

• Dispensarios independientes.

• Pequeños y medianos empresarios.

• Cultivadores.

• Manufacturas.

• Pacientes.

• Profesionales de la salud.

• Expertos en cumplimiento regulatorio.


Este comité no tendría que sustituir la autoridad reguladora, sino servir como un canal formal para que la experiencia práctica de la industria pueda incorporarse al proceso de toma de decisiones.


Promoviendo una competencia más balanceada.


Uno de los desafíos más discutidos por los dispensarios independientes surge cuando empresas con integración vertical participan simultáneamente como suplidores y competidores.


Un dispensario que depende de comprar productos a un manufacturero o cultivador integrado verticalmente puede encontrarse en una posición vulnerable si sus costos de adquisición son similares o incluso superiores al precio al que ese mismo grupo empresarial vende al consumidor final a través de sus propios dispensarios.


La situación no necesariamente implica una conducta indebida, pero sí plantea interrogantes sobre cómo garantizar condiciones competitivas razonables para todos los participantes.


La Junta y el Departamento de Salud podrían evaluar medidas como:

• Estudios periódicos sobre prácticas competitivas dentro de la industria.

• Mecanismos de transparencia en las transacciones entre entidades.


El objetivo no sería castigar el crecimiento empresarial, sino evitar que la concentración excesiva limite la diversidad del mercado


Una industria donde todos tengan espacio


El éxito del programa de cannabis medicinal no debe medirse únicamente por el crecimiento de las empresas más grandes ni por la cantidad de licencias emitidas.


Una industria verdaderamente saludable es aquella donde existe espacio para la innovación, la competencia justa y la coexistencia de empresas de todos los tamaños.


Las PYMES no solicitan privilegios especiales. Solicitan ser escuchadas, participar en las conversaciones que afectan su futuro y operar bajo reglas que reconozcan las diferencias entre un pequeño comerciante independiente y una gran corporación integrada verticalmente.


Puerto Rico tiene la oportunidad de convertirse en un modelo de desarrollo económico inclusivo dentro de la industria del cannabis medicinal. Para lograrlo, las voces de los pequeños y medianos empresarios deben formar parte de la conversación.


El futuro del cannabis medicinal en Puerto Rico dependerá de nuestra capacidad para construir una industria donde grandes, medianos y pequeños participantes puedan coexistir y prosperar. La equidad regulatoria no fortalece únicamente a las PYMES; fortalece a toda la industria, a los pacientes que sirve y al desarrollo económico del país.


Edna Díaz Ramírez

YES I CAN Dispensary

 
 
 

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