Mujeres que cultivan cambio: el alma femenina de la industria del cannabis
- sensculture

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Marzo nos invita a mirar hacia atrás con gratitud y hacia adelante con determinación. A reconocer la historia que hemos construido como mujeres y a reafirmar el lugar que ocupamos y que seguiremos ocupando en cada espacio donde se siembran ideas, se toman decisiones y se transforma el futuro. La industria del cannabis es uno de esos espacios, y su evolución no puede contarse sin nosotras.
Desde mis primeros pasos en este sector, cuando apenas había luz sobre lo que hoy conocemos como industria regulada, supe que las mujeres no llegaríamos solo a participar, sino a redefinir su esencia. Entendimos la planta desde su dimensión de cuidado, de bienestar y de medicina. Sabíamos que el cannabis tenía el poder de aliviar, de conectar y de transformar comunidades enteras.
Hoy, los datos confirman una tendencia que nos inspira a seguir empujando fronteras. En Estados Unidos, las mujeres ya representan cerca del 40 % de los puestos ejecutivos en empresas de cannabis, un avance notable desde años en que esta cifra rondaba solo el 12 % en sectores dominados por hombres.
Sin embargo, este crecimiento no ha sido lineal ni exento de desafíos. Aunque casi el 40 % de la fuerza laboral del cannabis está compuesta por mujeres, el acceso a capital, a redes de mentoría y a liderazgo de alto nivel continúa siendo desigual. Menos del 3 % de la financiación total del sector va a empresas lideradas por mujeres, una barrera que limita el potencial de muchas visionarias.
Como dice una líder que sigo desde hace años:
“La diversidad impulsa la innovación, y la innovación es el corazón del cannabis.” — Lynn Gefen, ejecutiva en el sector cannabis.
En el contexto de Puerto Rico, una isla de resiliencia, nuestras mujeres han pavimentado un camino que mezcla profesionalismo con una sensibilidad única hacia el impacto social. Aquí las mujeres no solo gestionan negocios; educan pacientes, construyen puentes con las comunidades, y defienden modelos que priorizan la salud pública, la justicia social y la inclusión. Nuestra presencia ha sido esencial para que el cannabis medicinal sea visto no solo como un producto, sino como una herramienta de bienestar humano.
Las estadísticas globales nos muestran que, aunque la industria del cannabis es más inclusiva que otros sectores tradicionales, aún queda mucho por hacer. En comparación con el promedio de otras industrias, donde las mujeres ocupan menos posiciones ejecutivas, el cannabis ha avanzado, pero persisten brechas importantes en propiedad y acceso a recursos financieros.
Este marzo, mientras celebramos el Día Internacional de la Mujer, recordemos que nuestra participación va más allá de números: somos narradoras de un cambio profundo. Hemos transformado espacios de estigma en oportunidades de diálogo, hemos cambiado exclusión por mentoría, y hemos hecho de nuestra presencia una invitación a repensar el liderazgo mismo.
Porque al final del día, el futuro del cannabis no se define solo por regulaciones o ventas; se define por quienes lo sueñan, lo construyen y lo sostienen. Y si algo puedo afirmar con convicción tras veinte años de recorrer este camino es que cuando las mujeres lideramos con propósito, la industria florece —con ética, con empatía y con visión comunitaria.
Que este mes de marzo nos encuentre no solo celebrando lo que hemos logrado, sino sembrando las semillas de lo que vendrá: una industria más justa, diversa y humana, en Puerto Rico y en el mundo.

Patricia del Mar
DIRECTORRA DE ARTE & PUBLICIDAD
Sens Culture Magazine




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