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La industria del cannabis enfrenta una gran prueba digital, proteger datos para preservar la confianza


La digitalización llegó a la industria del cannabis con fuerza. Lo que antes dependía de procesos manuales y sistemas aislados ahora fluye a través de plataformas que manejan ventas, pedidos en línea, programas de lealtad y datos de clientes. Este cambio abre puertas útiles para operar mejor, pero también expone un punto débil que ya empieza a mostrar sus consecuencias: la seguridad.


Los incidentes recientes lo dejan claro. Una operadora en Los Ángeles notificó que cientos de miles de clientes quedaron expuestos tras una brecha en un proveedor de punto de venta. Otra compañía, dedicada a recomendaciones de cannabis medicinal, dejó al descubierto una base de datos con cerca de un millón de registros sensibles. Ninguno de estos casos surge por casualidad. La industria maneja información personal delicada y depende cada vez más de herramientas digitales que, si no están bien protegidas, se convierten en un blanco atractivo para atacantes.


En este escenario, algunos proveedores ya toman medidas más firmes.

Un ejemplo es la decisión de una plataforma tecnológica del sector de abrir un programa de recompensas para quienes detecten fallos de seguridad. Invitar a especialistas externos a revisar el software y reportar vulnerabilidades demuestra una intención clara: cerrar grietas antes de que alguien más las aproveche. Según sus propios directivos, la madurez de la industria exige este tipo de apertura y revisión.


Por otro lado está la responsabilidad de los negocios. La formación del personal, la selección cuidadosa de proveedores tecnológicos y la existencia de un plan para responder a incidentes ya no pueden verse como detalles secundarios. Cada uno de estos elementos marca la diferencia entre un sistema que protege a sus usuarios y uno que deja su información expuesta.


A medida que el sector continúa creciendo, la confianza del cliente depende de cómo cada empresa maneje este reto. La digitalización no es un camino opcional, pero tampoco lo es la seguridad. Las lecciones recientes confirman que, en el mundo del cannabis, la protección de los datos es parte esencial de la operación. Lo que está en juego no es sólo información, sino la credibilidad de toda una industria que intenta consolidarse en un entorno cada vez más conectado.

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