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Arcángel, la sobriedad y el debate que no se puede simplificar


En una industria donde la exageración suele vender más que la reflexión, el reciente anuncio de Arcángel, confirmando que dejó de fumar cannabis, merece algo más que titulares rápidos y juicios apresurados. Merece contexto. Merece madurez. Y, sobre todo, merece una conversación honesta.


Arcángel no es un artista cualquiera. Es un veterano del género urbano, un sobreviviente de modas, polémicas y, más recientemente, de una seria situación de salud. Por eso, cuando decide hablar de su vida personal y de cambios profundos como abandonar el consumo recreacional de cannabis, no lo hace desde la pose, sino desde la experiencia. Desde alguien que ha vivido rápido, intensamente, y que hoy parece estar mirando la vida con otros ojos.


El artista ha sido claro: su decisión está ligada a su bienestar físico y mental. Él mismo reconoce que fumaba cannabis de manera recreativa, por placer, y que al dejarlo ha notado mayor lucidez, claridad mental y enfoque creativo. Su testimonio es válido. Es real. Y merece respeto. Pero también es importante entender, y aquí es donde muchos fallan, que su experiencia no puede ni debe convertirse en una regla universal.


Desde Sens Culture, este punto es fundamental. Para nosotros es de suma importancia aclarar las formas y razones por las cuales el artista del género urbano decidió dejar de “fumar” cannabis, y por qué esto no aplica para todo el mundo.


Arcángel consumía la planta con fines recreacionales. No necesariamente desde el descontrol, pero sí desde el placer. Bajo ese escenario, es completamente lógico que al detener su consumo experimente mejoras en su claridad mental, en su energía y en su enfoque. Él mismo así lo expresó en la entrevista. No hay contradicción ahí. Hay coherencia.


Ahora bien, también es de conocimiento general, y científico, que el consumo en exceso de cualquier sustancia, incluso el agua, puede resultar perjudicial para el ser humano. El problema casi nunca es la sustancia en sí, sino el uso que se le da, la intención detrás del consumo y la falta de educación al respecto.


En Sens Culture tenemos un norte claro: incentivar y educar sobre el consumo consciente. Consumir conscientemente no significa consumir más, ni consumir por evasión, ni buscar únicamente el placer. Todo lo contrario. Significa utilizar la planta de manera responsable, en cantidades moderadas, con un propósito definido: atender una situación específica, ya sea física, emocional o mental, para poder sentirte mejor, funcional y óptimo para continuar tu día.


El error común, y peligroso, es reducir el debate a extremos: o demonizar el cannabis o glorificarlo sin criterio. La realidad, como casi siempre, vive en el punto medio. Arcángel tomó una decisión personal, basada en su contexto, su salud y su estilo de vida. Eso no invalida otras realidades, ni convierte su experiencia en un manual de instrucciones para todos.


Este momento, más que un “Arcángel deja la marihuana”, debería servir como una invitación a hablar con más seriedad sobre salud, consumo responsable y autoconocimiento. A entender que crecer también implica reevaluar hábitos. Y que madurar no es señalar al otro, sino entender que cada cuerpo, cada mente y cada proceso es distinto.


Arcángel está escribiendo un nuevo capítulo en su vida. Bien por él. Pero que su historia no se use para desinformar, sino para educar. Porque si algo necesita esta conversación, y esta cultura, es menos juicio y más conciencia.

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