Reclasificación en el aire y resistencia en los estados: el año decisivo del cannabis
- sensculture

- Jan 27
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El cierre del año pasado fue uno de esos momentos que hacen levantar cejas en la industria del cannabis. Desde la Casa Blanca, el presidente Donald Trump firmó una orden ejecutiva para acelerar la reclasificación de la marihuana, un cambio que no se veía desde la Ley de Sustancias Controladas de 1970. Ojo: no es legalización, pero sí un alivio contributivo enorme que podría inyectarle miles de millones a un sector que lleva años peleando cuesta arriba.
Hoy por hoy, la marihuana sigue en la Lista I, al nivel de drogas duras como la heroína. Si el proceso se concreta, pasaría a la Lista III, lo que reconoce su uso médico, aunque mantiene controles estrictos. Eso no elimina el choque entre leyes estatales y federales, ni aclara cuándo, o si, el Departamento de Justicia va a cerrar el proceso. El calendario sigue en el aire.
Mientras el cannabis celebra con cautela, el cáñamo se llevó el golpe. Una enmienda impulsada por el senador Mitch McConnell prácticamente le mete el freno de mano a la industria del cáñamo intoxicante, valorada en $28 mil millones. A menos que el Congreso se mueva rápido, la prohibición entra en vigor este noviembre. Ya hay intentos de regular, pero el daño a la confianza del mercado está hecho.
Y como si fuera poco, el camino del cannabis tampoco está libre de piedras. Hay campañas bien financiadas en estados como Arizona, Massachusetts y Maine para echar para atrás la venta recreativa. A eso se suma la amenaza legal de grupos que se oponen a la reclasificación y que ya tienen abogados de peso listos para demandar.
El mensaje es claro: el movimiento por la reforma de la marihuana está en una encrucijada. Desde 2023 ningún estado ha legalizado el uso adulto, y el optimismo escasea. Aun así, hay fichas sobre la mesa para 2026. Florida podría intentarlo otra vez, aunque el apoyo popular ha bajado. Hawái busca rodear a su legislatura con una consulta directa al pueblo. Pensilvania sigue trabada por falta de consenso político. Y en Virginia, un cambio de liderato podría finalmente abrir la puerta a un mercado regulado.
En arroz y habichuelas: el cannabis sigue avanzando, pero ya no con la misma facilidad. El impulso existe, pero los vientos en contra también. Lo que pase en los próximos dos años va a definir si esta industria sigue creciendo o si empieza, poco a poco, a perder terreno.







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