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Cuando la vida nos pide renacer

hace 12 minutos
2 min de lectura

Entre retrogradaciones, cierres de ciclos y nuevos comienzos



Hay momentos en los que la vida parece detenerse mientras todo a nuestro alrededor continúa moviéndose. Etapas en las que aquello que considerábamos estable comienza a transformarse, las certezas se desvanecen y nos encontramos frente a caminos que jamás imaginamos recorrer.


Curiosamente, este período coincide con importantes movimientos astrológicos. Mercurio

retrógrado en Escorpio, Venus retrógrado y otros planetas atravesando ciclos similares nos

invitan, desde una perspectiva simbólica, a revisar nuestras relaciones, prioridades y aquello que necesitamos transformar. Escorpio, signo asociado con la transformación y el renacimiento, nos recuerda que cerrar ciclos también puede significar evolucionar.


Desde la psicología sabemos que los cambios importantes pueden despertar incertidumbre,

tristeza y sentimientos de pérdida. No solamente experimentamos duelo cuando perdemos a

alguien; también cuando termina una etapa, desaparece una rutina o dejamos atrás espacios

donde construimos vínculos y sentido de pertenencia.


Vivimos en una sociedad que constantemente nos exige ser fuertes, productivos y

resilientes. Sin embargo, la verdadera resiliencia no consiste en fingir que nada nos afecta,

sino en permitirnos sentir, procesar nuestras emociones y encontrar nuevas maneras de

continuar. A veces permanecemos en situaciones conocidas porque nos ofrecen seguridad, incluso cuando hemos dejado de crecer dentro de ellas. Otras veces, la vida nos enfrenta a cambios que jamás hubiésemos elegido. Y aunque el proceso pueda resultar doloroso, también puede abrir puertas hacia oportunidades que antes no imaginábamos.


Durante estas transiciones, cuidar nuestra salud mental es esencial. Practicar la autocompasión, buscar apoyo, conectar con nuestra espiritualidad y regresar a aquello que nos brinda propósito nos ayuda a recuperar el equilibrio emocional.

Quizás el verdadero aprendizaje sea comprender que no necesitamos tener todas las respuestas de inmediato. Podemos sentir miedo y mantener la esperanza. Podemos extrañar lo que dejamos atrás y, al mismo tiempo, abrirnos a nuevas posibilidades.


No todo cierre es una derrota. No toda pausa es un retroceso. Y no todo lo que perdemos

significa que hemos perdido nuestro camino. Si hoy atraviesas un momento difícil, date permiso para sentir, sanar y reconstruirte a tu propio ritmo.

Porque tu historia no termina cuando un capítulo se cierra. A veces, es precisamente ahí

donde comienza lo extraordinario.





Camille Pérez Duteil

PSICOLOGA

 
 
 

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