El dinero que Puerto Rico podría dejar de importar
- sensculture

- hace 15 horas
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Un estudio de la Universidad de Puerto Rico encuentra que agricultores locales ya pueden competir en precio con las importaciones en decenas de productos. El verdadero reto parece estar en llevar esa producción a mayor escala y conectar al agricultor con el consumidor.
Puerto Rico importa más del 75% de los alimentos que consume. En 2022, las importaciones de alimentos alcanzaron aproximadamente $4.6 mil millones.
Pero una nueva investigación plantea una pregunta que cambia la conversación: ¿qué pasaría si una parte de esos alimentos pudiera producirse competitivamente aquí?
El economista José Caraballo-Cueto, de la Universidad de Puerto Rico en Río Piedras, analizó 74 productos agrícolas que pueden cultivarse en Puerto Rico y comparó los precios de productores locales con los costos de los productos importados en distintos puntos de la cadena de suministro.

El resultado: en 30 de los 74 productos estudiados, los agricultores puertorriqueños podían competir directamente con el costo de importación.
La lista incluye productos tan cotidianos como plátanos, guineos, pimientos, berenjena, calabaza, tomate, toronja y yautía, entre otros.
Y el panorama cambia todavía más cuando el producto avanza hacia el consumidor.
A nivel de supermercados, los agricultores locales podían competir en 52 de los 74 productos analizados. En restaurantes y cafeterías, eran competitivos en 22. Y mediante venta directa, podían competir en precio en prácticamente todos los productos estudiados, con excepción de dos.
El problema no parece ser solamente el precio
Aquí está uno de los hallazgos más interesantes del estudio.
En promedio, los precios de los agricultores eran superiores a los costos de importación. Pero esa diferencia se reducía considerablemente en productos altamente perecederos y de perecibilidad media-alta.
¿Por qué?
Porque transportar, almacenar y refrigerar productos perecederos desde el exterior puede aumentar significativamente su costo. En Puerto Rico, además, muchos agricultores están físicamente mucho más cerca del consumidor que el producto que llega por la vía marítima.
Eso significa que existen productos para los cuales producir localmente no es solamente una cuestión de identidad o seguridad alimentaria: puede tener sentido económico.

Cinco productos podrían mover $118 millones
El estudio encontró cinco productos que combinaban dos condiciones importantes: los agricultores locales podían competir con el precio de importación y, al mismo tiempo, Puerto Rico importaba cantidades significativas de esos productos.
Sustituir esas importaciones por producción local habría generado un impacto económico estimado de aproximadamente $118 millones en 2023, incluyendo efectos directos e indirectos sobre la economía.
De esa cantidad, unos $73.6 millones corresponderían al efecto económico directo, mientras que el resto reflejaría los efectos indirectos o multiplicadores de esa actividad dentro de la economía local. El estudio señala además que no se trataría necesariamente de un impacto de un solo año: la actividad podría repetirse en años posteriores.
El potencial existe. La escala es el reto.
Y aquí aparece quizás la parte más importante de la investigación.
Puerto Rico no necesita comenzar desde cero.
En algunos productos ya estamos cerca de la autosuficiencia. El estudio identifica, por ejemplo, niveles relativamente altos de producción local en productos como berenjena, guineo, banana, plátano y hierbas verdes.
En otros, sin embargo, la producción local sigue siendo pequeña frente al consumo. En 2017, la producción de pimientos representaba aproximadamente el 19.8% del consumo; la de toronja, 14.8%; y la de yautía, 15.8%. En el caso del maíz, la producción local representaba prácticamente 0% del consumo.
El contraste es importante: tener la capacidad de competir no significa automáticamente tener la capacidad de abastecer el mercado.
Del agricultor al consumidor
El estudio también apunta hacia otro problema: la cadena de distribución.
Los supermercados pueden representar oportunidades importantes para los productores locales, pero sus requisitos de volumen, calidad, entrega, empaque y otras condiciones pueden convertirse en barreras para pequeños agricultores.
Mientras tanto, la venta directa aparece como una alternativa donde los productores pueden obtener mejores resultados.
De hecho, los agricultores estudiados tenían, en promedio, precios 51.8% inferiores a los precios de venta directa utilizados como referencia, una diferencia todavía mayor entre productos altamente perecederos.

La pregunta, entonces, deja de ser simplemente:
“¿Podemos producirlo aquí?”
Y comienza a ser:
“¿Podemos producirlo aquí, distribuirlo eficientemente y llevarlo al consumidor a una escala que transforme esa ventaja en actividad económica?”
Una oportunidad que va más allá de la agricultura
Puerto Rico ha construido durante décadas una economía altamente dependiente de las importaciones de alimentos. El estudio señala que esa dependencia aumentó significativamente después de la industrialización y que, para 2022, las importaciones representaban más del 75% del consumo de alimentos.
Reducir esa dependencia no significa necesariamente producir todo lo que consumimos.
Significa identificar dónde ya existe una ventaja competitiva y preguntarnos qué hace falta para convertirla en producción, empleos e ingresos locales.
Porque cada alimento que puede producirse competitivamente en Puerto Rico representa algo más que una cosecha.
Representa una oportunidad para que una parte del dinero que hoy sale de la isla permanezca circulando dentro de ella.
Y quizás esa sea la verdadera lectura financiera de este estudio:
Puerto Rico no necesariamente tiene que producirlo todo. Pero podría empezar por producir más de aquello que ya sabemos que podemos producir competitivamente.





























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