El oro vuelve al centro del tablero: ¿qué está pasando con el dólar?
- sensculture

- hace 15 horas
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Hay una señal que merece atención en medio de todas las conversaciones sobre inflación, deuda y geopolítica: los bancos centrales están comprando oro. Y llevan varios años haciéndolo.
El fenómeno cobró fuerza después de 2022, cuando las sanciones contra Rusia demostraron que las reservas financieras de un país pueden convertirse también en una herramienta geopolítica. Para algunos gobiernos, mantener una parte mayor de sus reservas en oro significa tener un activo que no depende directamente de otro Estado, de una moneda extranjera o de una institución financiera determinada.
El propio Banco Central Europeo identifica la geopolítica y el riesgo de sanciones como factores importantes detrás del aumento de las compras de oro. En 2025, los bancos centrales adquirieron alrededor de 850 toneladas, una cifra menor que las más de 1,000 toneladas anuales registradas entre 2022 y 2024, pero todavía extraordinariamente alta frente a los niveles históricos.
El resultado es significativo.
Al cierre de 2025, el oro representaba 27% de las reservas oficiales globales a precios de mercado, por encima del 22% correspondiente a los bonos del Tesoro estadounidense y del 15% del euro. El BCE, sin embargo, hace una salvedad importante: buena parte de ese cambio se explica por la subida extraordinaria del precio del oro. Si se utilizara el precio de finales de 2023, los bonos del Tesoro continuarían representando una proporción mayor.
Eso cambia la lectura.
No estamos ante el fin del dólar.
De hecho, el dólar continúa siendo la moneda dominante en el sistema financiero internacional. Está presente en 89.2% de todas las operaciones globales de divisas, según la encuesta trienal del Banco de Pagos Internacionales correspondiente a abril de 2025.
Entonces, ¿qué está cambiando?
La respuesta podría estar en la palabra diversificación.
Los países no necesariamente están abandonando el dólar; están buscando depender menos de un único activo. Y en ese proceso, el oro vuelve a funcionar como una especie de seguro frente a escenarios que no pueden controlar: sanciones, conflictos, volatilidad monetaria o cambios en el orden financiero internacional.
Hay otro dato que hace la historia todavía más interesante.
Según el BCE, Tether, la empresa detrás de la stablecoin USDT, compró más de 100 toneladas de oro durante 2025. Es decir, una compañía privada vinculada al mundo de las criptomonedas terminó comprando más oro que muchos bancos centrales individuales.
Esto conecta dos mundos que hasta hace poco parecían separados: el oro físico y las finanzas digitales.
Y aquí es donde la historia deja de ser solamente económica.
Lo que hacen los bancos centrales termina afectando las condiciones en las que vivimos: el valor de las monedas, el costo del crédito, el precio de los activos, la inflación y hasta la manera en que empresas y gobiernos administran sus riesgos.
Para Puerto Rico, donde la economía utiliza el dólar como moneda, observar este movimiento también es una forma de entender el entorno económico en el que estamos insertados. No significa que el dólar esté desapareciendo ni que el oro sea automáticamente una mejor inversión. Significa que el sistema financiero mundial está buscando nuevas formas de protegerse frente a un escenario cada vez más incierto.
El dólar todavía domina.
Pero el oro está hablando.
Y cuando los bancos centrales escuchan, vale la pena prestar atención.




























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